#MansALesMans 7: Mamás en acción

hemos llegado a trancas y barrancas hasta el final de este año 2019. Después de todo lo vivido a lo largo de los últimos 11 meses y medio llega la Navidad. La blanca Navidad, la añorada Navidad, con sus ecos del pasado, de las navidades atesoradas en nuestras memorias de adultos. Pastor de mis sueños de niño, de mis pesares de adulto, pastorcillo menudo de mi pesebre…

Creo firmemente que algunas épocas del año nos hacen ser mejores. En general… Más solidarios, más humanos, más sensibles y por eso nos volcamos en distintas campañas para ayudar a determinados fines. Está muy bien. Lástima que la Navidad sea un solo día porque, si podemos ser buenos durante un tiempo, ¿por qué no todo el
tiempo?

Ahora bien, esa Navidad blanca, dulce, tierna, debe hacernos pensar un poquito en
aquellos que por diversas circunstancias no pueden estar en sus casas, no pueden
celebrar la Navidad con la tradición por arropo, incluso sin lo más elemental: una
familia cercana, unos padres.
Esta Navidad sin duda habrá personas durmiendo en la calle expuestas al frío,
personas mayores solas, niños hospitalizados… ¿Puede haber algo más triste que un
niño solo en un hospital? Hablemos de ello

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