Oscárboles: Hasta luego

Miguel, viudo, ochenta años, él fue niño de guerra, su piel esconde mil mapas de hambrunas y miseria.

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Y ahora la pasa solo, y en medio de la pandemia, siempre pensando en su esposa su gran amor la Manuela.

Sonríe viendo su foto guiña el ojo a su amada Manuela a ver si hay suerte y contigo ya me mandan.

Suena el ruido del teléfono es su nieta la Virtudes niña tu no te preocupes  porque yo ya tengo ganas de que me pongan las alas para ir al otro barrio y dar un beso a la iaia.

Como siempre a las siete el teléfono va y suena, hoy Miguel ya no responde la llamada de su nieta.

Hoy Virtudes ha escuchado la voz de iaia Manuela, mi amor no llores mi niña que Miguel está a mi vera.

Estamos muy bien mi vida y tú quédate tranquila  que los iaios en las nubes cuidamos de la familia.

No existen las despedidas todo es un hasta luego, a sus hijos hoy explica que se ha ido el abuelo con la iaia en el cielo viven dos en una nube.

No existen las despedidas desde allí cuidan de ellos, desde allí cuidan de ellos. 

 

 

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